Un caso de picadura de la oruga Lonomia en Hato Corozal tiene en alerta a la comunidad que pide difundir el mensaje para que otras personas no tengan contacto con el gusano que, sin la atención adecuada podría ser mortal.
La persona afectada es Julio Andrés Fernández Carvajal, exfuncionario de la alcaldía de ese municipio quien se encontraba en la finca de su padre donde tuvo contacto con dos de esas orugas que le causaron lesiones por las toxinas que ingresaron a su torrente sanguíneo.

De manera preliminar, se trataría de una lomonia oblicua, (Lonomia obliqua) es una oruga mortal, especie de lepidóptero ditrisio perteneciente a la familia Saturniidae, cuyos gusanos poseen pelos urticantes venenosos y mortales.
El suero antilonómico, que se producía únicamente en Brasil, es el único tratamiento hallado hasta el momento. La situación era crítica para cualquier paciente envenenado por la picadura de la oruga por cuanto había que importarlo en el momento de la necesidad. Por suerte para las comunidades rurales, esto ha quedado en el pasado porque ese suero ya se produce en Colombia con cepas casanareñas. En teoría, el paciente hatocorozaleño es el primero en el país en acceder al tratamiento que representa una esperanza de vida para las víctimas de la Lonomia.
Según la abogada Ismelda Carvajal, madre del paciente, lo más importante al sentir el contacto es tomar una fotografía de la oruga para así identificar la especie y suministrar el antídoto correspondiente ya que las toxinas en cada especie pueden ser diferentes y los antídotos se extraen de la misma oruga. Es importante decir que las manifestaciones de la intoxicación aparecen solo tres días después del contacto. En el caso de Andrés, la atención con el suero se dio seis días después, lo que implicaba una dosis superior de, por lo menos, seis dosis. Se le aplicaron diez de ellas y la reacción positiva ha sido paulatina manteniendo al paciente estable y en observación debido a que la recuperación será lenta por el tiempo transcurrido.
Esta oruga tras mutar en mariposa, se aparea con su congénere durante 10 extensas horas. La hembra muere en 8 días tras el apareamiento y el macho, tras 6 días, dado que no se alimentan durante dicha etapa.
Hoy se realiza una inspección ocular al predio donde ocurrió el hecho, por parte del referente de salud pública Gildardo Urbano, para determinar qué medidas tomar luego de los hallazgos y conclusiones tras la visita.
