El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, asistió como invitado especial a la cena de apertura de la embajada de Colombia en Jerusalén, evento que marcó la reactivación formal de las relaciones bilaterales entre ambas naciones tras la ruptura ocurrida durante la administración del expresidente Gustavo Petro. En su intervención, el mandatario israelí destacó el respaldo de Colombia bajo la gestión del presidente Abelardo De la Espriella, confirmando además que sostuvo una llamada telefónica con el jefe de Estado colombiano en la que acordaron realizar una visita oficial a territorio nacional, donde no se presenta desde septiembre de 2017.
A través de un mensaje grabado en video emitido por la Cancillería, el presidente De la Espriella afirmó que la puesta en funcionamiento de la sede no constituye únicamente la apertura de una delegación diplomática, sino un mecanismo para estrechar los lazos institucionales entre ambos países. La delegación colombiana estará encabezada por Tania Gilinski como embajadora, en un proceso de normalización que incluye la exención mutua de visado y el traslado de la representación hacia Jerusalén, decisión que difiere de la posición de la mayoría de Estados del mundo, que mantienen sus embajadas en Tel Aviv a la espera de un acuerdo sobre el estatus de la ciudad reclamada también por Palestina.
La ubicación de la sede diplomática en Jerusalén generó reacciones a nivel internacional. La Cancillería de Palestina emitió un comunicado en el que condenó la medida al considerarla una afrenta a los derechos del pueblo palestino y un desconocimiento de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Por su parte, analistas de política exterior como la docente Sandra Borda sostienen que la decisión de fijar la sede en esta ciudad dificulta las posibilidades de diálogo frente al conflicto en la región, sumándose Colombia al grupo de países como Estados Unidos, Guatemala, Honduras y Paraguay que han trasladado sus embajadas a esa capital.
