Tres soldados adscritos al Grupo de Caballería Meridiano número tres del Ejército Nacional perdieron la vida durante enfrentamientos registrados en zona rural de Ipiales, Nariño, en inmediaciones de la frontera con Ecuador. Según el reporte oficial de las autoridades militares, el ataque fue perpetrado con drones cargados de explosivos, presuntamente por integrantes de la estructura denominada «Comandos de la Frontera», vinculada a la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano. En el mismo evento, otros dos uniformados resultaron heridos y debieron ser evacuados de urgencia hacia un centro asistencial en la ciudad de Pasto para recibir atención médica especializada.
Este incidente se suma a la estadística presentada por el Ministerio de Defensa, que señala un incremento en el uso de aeronaves no tripuladas para fines ofensivos por parte de grupos armados ilegales. De acuerdo con datos del despacho del ministro Pedro Sánchez, durante el último año se registraron más de 8.000 ataques bajo esta modalidad en el territorio nacional, con una mayor concentración en los departamentos de Cauca, Valle del Cauca y Nariño. Los informes de inteligencia señalan que estas tácticas son empleadas principalmente por estructuras del ELN y facciones de las disidencias de las FARC, dejando un saldo parcial de 20 víctimas fatales y cerca de 300 heridos en diferentes regiones.
La estructura de los «Comandos de la Frontera» mantiene una disputa activa por el control de la minería ilegal y otras economías ilícitas en el corredor amazónico y fronterizo. A pesar de los acercamientos y diálogos de paz que el Gobierno Nacional sostiene con esta organización —los cuales han incluido procesos de destrucción de material bélico y la proyección de zonas de ubicación temporal—, las hostilidades en el sur del país persisten. Si bien el Ejecutivo ha planteado estas mesas de negociación como una vía para detener la devastación ambiental en la Amazonía, el componente ecológico ha ocupado un lugar marginal en las discusiones frente a la intensidad del conflicto armado.
Las Fuerzas Militares han reforzado los operativos en la zona rural de Ipiales con el fin de asegurar el territorio y prevenir nuevos ataques contra la población civil y la fuerza pública. El uso de drones con tecnología explosiva representa uno de los mayores desafíos técnicos para la seguridad en la frontera, lo que ha motivado la implementación de nuevos sistemas de defensa antiaérea y detección de dispositivos no tripulados. Se espera que en las próximas horas el comando del Ejército entregue un balance detallado sobre el estado de salud de los heridos y las medidas tácticas que se adoptarán para enfrentar la amenaza de los grupos irregulares en el suroccidente colombiano.
