Los cascos fueron recolectados en operativos de control, en una campaña de persuasión que adelanta la Secretaría de Tránsito.
La destrucción de estos cascos no reglamentarios, conocidos comúnmente como ‘cachuchas’, fue apoyada por la empresa Recicladora Colombiana. Se destruyen para evitar que vuelvan a ser comercializados y disminuir su uso, ya que representan un riesgo mayor de lesiones para los motociclistas en caso de un accidente.
Durante la jornada, mediante puestos de control, se requería y acordaba con los conductores de motocicletas, que usaban este tipo de cascos no reglamentarios, entregarlos y esperar en el sitio hasta que les trajeran o compraran uno reglamentario, que cumpla con la normatividad (NTC 4533) para poder irse sin comparendo.
Se destruyeron más de 800 cascos no reglamentarios, utilizando una máquina compactadora con potencia de 40 toneladas de fuerza al prensar, los cuales, luego serían embalados para minimizar el volumen para ser llevados al relleno. La empresa Recicladora Colombiana, indicó que el servicio se prestó como un aporte social a la ciudad.
La multa por no llevar casco reglamentario es de 440 mil pesos, con inmovilización de la moto.
