Los primeros ministros de Escocia, Gales e Irlanda del Norte se preparan para firmar este lunes un memorando de entendimiento con el objetivo de presionar y destrabar el proceso de independencia de sus respectivos territorios frente al gobierno de Londres. De acuerdo con un reporte publicado por el diario The Telegraph, se trata de la primera ocasión en la historia en que las tres naciones cuentan de forma simultánea con administraciones favorables a la separación del Reino Unido. El impulso a esta iniciativa coincide con la reciente visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Dublín, donde manifestó que le encantaría ver una Irlanda unida, declaración que otorgó visibilidad internacional a la causa independentista.
A pesar de la voluntad política expresada por los líderes regionales, la viabilidad práctica de la ruptura enfrenta distintos condicionantes jurídicos respecto al gobierno central en Westminster. De los tres territorios, únicamente Irlanda del Norte dispone de una vía legal contemplada en el Acuerdo de Viernes Santo, el cual establece la convocatoria a un referendo de reunificación con la República de Irlanda si resulta probable que la mayoría de la población respalde la salida. No obstante, la determinación sobre cuándo se cumple dicho umbral de probabilidad queda bajo la discreción exclusiva del Ejecutivo británico.
Por su parte, Escocia y Gales carecen de mecanismos autonómicos para convocar consultas sobre su soberanía de manera unilateral. En el caso escocés, la Ley de Escocia de 1998 reserva dicha potestad a Westminster, requiriendo la aprobación de la denominada orden de la Sección 30 para transferir temporalmente la competencia legislativa al Parlamento de Edimburgo, procedimiento utilizado en el referendo de 2014. En Gales, la realización de un plebiscito exige de igual forma una ley habilitante en el Parlamento británico, en un contexto donde el respaldo social presenta un 20% de votantes indecisos o no participantes, frente al 10% registrado en territorio escocés.
