
La polémica sobre el que hacer con los venezolanos que delinquen, da para realizar algunas observaciones y preguntas. Xeno significa extranjero y fobia repugnancia, es por tanto la hostilidad, el odio hacia los que no son compatriotas. En el caso de los venezolanos: ¿Cuándo dejaron de ser nuestros hermanos? Apreciábamos serlo desde la causa libertadora.
Admirábamos la belleza de las venezolanas, – seguimos haciéndolo por debajo de cuerda-, sus orquestas y teleboberas. Olvidamos que, a inicios de la época de la violencia, muchos compatriotas particularmente de los llanos, se vieron obligados a migrar a Venezuela y a su regreso trajeron otros apellidos, el arpa, fortalecieron el folclore y costumbres propias del llano.
Desconocemos, que, durante la época de nuestra recesión muchos profesionales, encontraron trabajo allá y durante la última fase de la guerra antes del acuerdo con las FARC EP, otra tanda de colombianos 200 mil, según las cifras de ACNUR para 2015, no tuvieron más opción que irse a vivir allí.
A 2011 que son las últimas cifras oficiales de que se disponen en la red, residían allá, 700 mil colombianos – una Cúcuta actual – y la población de Venezuela de entonces era de 29 millones aproximadamente. En Colombia viven 1millon 750 mil venezolanos casi un millón de manera irregular y de ellos en Bogotá, unos 350 mil que corresponden al 20% del total.
Una Neiva venezolana. Por supuesto los desafíos son enormes y sin ayuda extranjera sostenerlos será muy difícil, de ahí nace en parte la xenofobia hacia ellos, pues significa otorgarle cupos estudiantiles, planes de salud etc., etc.
Económicamente las exportaciones hacia ella, sobrepasaron entre el 2004 y el 2008 los 6 mil millones de dólares, y de allí hacia nosotros mil millones. En 2020 según del DANE tan solo 116 millones. En lo político se nos otorgó facilidades para obtener su ciudadanía.
Entiendo al Presidente, defendiendo su posición frente al impacto de la población venezolana en Bogotá y delinquiendo. Dentro de su escaso legado estará el Estatuto de Protección al venezolano, pero su postura es politiquera.
Me encuentro de lado de la Alcaldesa de Bogotá Lo anterior, no impide que haya un control administrativo, más efectivo sobre ellos, ayudándolos a regularizarse, ya que pueden ser objeto de expulsión, pero, aunque la frontera está cerrada, ante su porosidad y la pobreza de allá, retornaran.
En materia criminal, de los delitos que se cometieron en Colombia en 2020, menos del 3% son cometidos por venezolanos, así que la impunidad reinante es mayoritariamente nuestra. Cada municipio por pequeño que sea, debería disponer de su cárcel.
La articulación entre policía y la Fiscalía tiene que ser mucho más efectiva, capturas mal realizadas y casos sin mayores elementos probatorios de responsabilidad, casa por cárcel están a la orden del día. El grado de impunidad y la purga efectiva de penas son insostenibles. El que la hace la paga, es un tan solo un refrán.
La revisión de la normatividad en materia penal por tanto se impone. Esta realidad hace que muchos se alienten en trasgredir el código penal, a sabiendas que poco o nada les pasara.
Ni hablar de las transgresiones administrativas en las que incurrimos casi todos, cada día bien sea corriendo las cercas de los predios colindantes con carreteras más allá de lo permitido, o invadiendo y apropiándonos del espacio público, botando basura donde no se debe y sin clasificarla, metiéndole más peso del debido a los camiones, o circulando en moto, sin soat, sin pase de conducción, ni casco, sí soy ciclista; sacando la construcción de la casa o edificio un poquitín, más allá de lo permitido, pintando los monumentos de la humanidad como si fueran nuestros.
Así que los comportamientos indebidos no son solo de los venezolanos, sino mayoritariamente nuestros. No están construidos los centros de detención que establece el Código de Policía, y generalmente nos comportamos de manera adecuada, sólo sí estamos en presencia de un policía, pero con echare la culpa a los venezolanos nada solucionaremos, Muchos nuestros harán pareja con ellos y sus hijos serán colombo- venezolanos. Debemos empezar a aceptar tal realidad, combatir la impunidad es de autoridades y nosotros la dejar de ser xenofóbicos.
Miguel Alfonso Pérez Figueredo
