En la costa este de Estados Unidos donde se ha detectado una inusitada mortandad de aves cantoras por causas que aún no determinadas por los científicos.

El misterio se extiende a una amplia diversidad de especies, como arrendajos azules, zarcillos comunes, estorninos europeos, cardenales, tordos de cabeza marrón o petirrojos americanos que, desde el pasado mes de mayo, se han encontrado muertos por docenas en estados como Indiana o Illinois.
Los síntomas son además muy variados e incluyen hinchazón, secreción en los ojos, problemas de movilidad o inflamación de la cabeza. También muestran síntomas neurológicos como temblores, desorientación, vuelo errático y falta de equilibrio. Los informes también indican que las aves afectadas parecen actuar de manera extraña antes de su muerte, pasan más tiempo en el suelo que encaramadas en los árboles y, en general, “parecen aturdidas, somnolientas y letárgicas”.

las pruebas toxicológicas y las autopsias que se han realizado todavía no ofrecen respuestas, aunque se han descartado algunas causas comunes como el virus de la influenza aviar, el virus del Nilo Occidental y la salmonella… pero poco más se sabe de lo que está ocurriendo.

Varios estados, como Virginia, han abierto webs con formularios de mortalidad de aves para que los ciudadanos puedan informar a los equipos de biólogos que se encuentran indagando las causas. “A medida que esto se desarrolla, se está convirtiendo en un rompecabezas complicado», explica en Science Alert, la investigadora de la Universidad de Pensilvania, Lisa Murphy. «No encontramos ninguna enfermedad o agente patógeno que lo explique. Esto parece ser algo único e inusual».
