
El primero, sucedió en Valledupar el 16 de octubre de 1994, cuando se robaron cerca de 24.000 millones de pesos del Banco de la República. Una historia espectacular que dio para un libro y una película de Netflix, con la alegría de la música vallenata.
El nuevo escándalo llamado “El botín de la paz”, título del editorial de julio 8 de 2022, de El Heraldo de Barranquilla, señala el nuevo fraude de una cuantía entre los 250 y 500 mil millones de pesos del OCAD de la paz, dinero del Sistema General de Regalías, en un entramado de alta corrupción de funcionarios de la Contraloría General de la República, Planeación Nacional, algunos congresistas, alcaldes y políticos de alta alcurnia que desangraron al erario público en un acto de delincuencia juvenil. Se trata de jóvenes, untados de amor al billete, como diría el compositor Iván Ovalle.
Este nuevo robo del siglo es una “lagaña de mico” comparado con los 70 mil millones de pesos de MinTic que dejó sin internet a millones de estudiantes pobres y un chiste de mal gusto con lo de Agro Ingreso Seguro (AIS), que tiene en la cárcel al ex ministro Andrés Felipe Arias. Vargas Lleras, en su columna de El Tiempo (Terrible despedida, julio 10/22) habla de 7.7 billones de pesos despilfarrados por el “pollo vallento” y su organización.
Mientras tanto, el pueblo colombiano, en un acto de estupidez colectiva todavía no se recupera del shock emocional que causó la llegado de un gobierno de izquierda y tratan de despertarse como Gregorio Samsa, convertido en monstruoso insecto, de la novela La Metamorfosis.
Critican la reunión de Petro con Uribe y la conformación de una alianza con los partidos políticos para sacar adelante el programa del nuevo gobierno y se burlan del nuevo gabinete, por tener varios ancianos de la tercera edad, sin valorar su experiencia y trayectoria transparente. De pronto, vendrán críticas por el vestido de la primera dama durante la posesión del 7 de agosto, como si se tratara de un acto relevante de trascendencia nacional. Con razón, Einstein dijo: “Hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y no estoy seguro de lo primero”.
El alto gobierno niega que haya pruebas en este segundo robo del siglo con los dineros de la paz. Mientras tanto el Presidente Duque está como Shakira: sordo, ciego y mudo.
Por: Francisco Cuello Duarte
