El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, fijó un ultimátum de 53 días para que las 211 federaciones afiliadas voten antes del 19 de septiembre de 2026 la venta de entre el 20% y el 30% de los derechos comerciales del Mundial a inversionistas privados. El proyecto, bautizado como FIFA Forward Enterprise, busca crear un fondo de 10.000 millones de dólares a partir de 2027. Para ser aprobado, solo requiere de una mayoría simple de 106 votos (más del 50% de las asociaciones), asegurando un paquete de hasta 40 millones de dólares para cada federación que respalde la medida en el primer ciclo, cifra que podría escalar a 86 millones acumulados en 12 años.
La iniciativa desató un fuerte enfrentamiento con la UEFA, que encabeza la oposición al considerar que la FIFA utiliza el deporte para enriquecerse y criticó duramente que se excluya de estos fondos adicionales a las federaciones que voten en contra. Pese a las acusaciones de condicionamiento económico y al rechazo del bloque europeo, la propuesta comenzó a fracturar a la confederación con apoyos individuales como el de David Trunda, presidente de la Federación de la República Checa, quien confirmó que votará a favor.
De ser aprobada la comercialización privada, el fútbol mundial enfrentará un histórico quiebre financiero a partir del 1 de enero de 2027, dividiendo a las federaciones entre las que respaldaron el nuevo modelo de financiación y aquellas que prefirieron mantenerse en el esquema tradicional.
