El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, intervino este jueves ante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, en un recinto marcado por el abandono masivo de diplomáticos. Antes de iniciar su intervención, el mandatario encaró la salida de las delegaciones afirmando: “Si hay más cobardes morales que se quieran ir de la sala, que lo hagan ahora”. Ya en el estrado, el líder israelí calificó los señalamientos contra su país sosteniendo que “acusar a Israel de genocidio es la mayor mentira del siglo”, asegurando haber permitido el ingreso de vacunas y alimentos a Gaza, a pesar de los registros que cifran en más de 74.000 las víctimas en el enclave.
En su pronunciamiento, Netanyahu defendió además las operaciones militares contra la infraestructura atómica de Teherán. “La destrucción de las instalaciones nucleares de Irán fue difícil. Muy difícil de hacer. Pero para mí fue una de las decisiones más fáciles que he tomado como primer ministro porque si no lo hubiéramos hecho estaríamos todos muertos”, añadió el jefe de Gobierno. Asimismo, frente al impacto de los bombardeos y las acciones en la Franja de Gaza, cuestionó de manera categórica a sus críticos ante la plenaria: “¿Es esto un genocidio? Por supuesto que no. Es lo opuesto a un genocidio”.
El discurso del primer ministro israelí concluyó en medio del rechazo explícito manifestado por los diplomáticos que abandonaron el recinto y las polémicas por la orden de arresto en su contra. Pese a las críticas internacionales y al vacío en las tribunas del foro multilateral, Netanyahu reafirmó la posición de su administración y justificó las acciones bélicas y de seguridad adelantadas por su país en la región.
