El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, acusó este martes al mandatario nicaragüense, Daniel Ortega, de mostrar su «verdadera naturaleza autoritaria» luego de que el régimen declarara de manera pública que no volverán a celebrarse procesos electorales en la nación centroamericana. A través de un comunicado oficial del Departamento de Estado, el jefe de la diplomacia estadounidense afirmó que la postura de Ortega y de su esposa, la copresidenta Rosario Murillo, demuestra el abandono total de cualquier pretensión de legitimidad o consentimiento popular en el ejercicio del poder.
La reacción de la Casa Blanca se produjo tras el discurso pronunciado por Ortega durante el acto del 47.º aniversario de la Revolución Sandinista, en el que aseguró de forma categórica que su administración no permitirá comicios que pongan en riesgo el control del oficialismo ni posibiliten el retorno de la oposición. Ante estas declaraciones, Rubio hizo un llamado urgente a las naciones del hemisferio para unificar acciones diplomáticas y dejar claro a la dictadura nicaragüense que no podrá mantener relaciones multilaterales habituales mientras desmantela las garantías democráticas fundamentales de la región.
El pronunciamiento oficial consolida la preocupación internacional sobre la deriva autocrática en Nicaragua. Ortega, de 80 años, ejerce el mandato continuo desde 2007 mediante cuestionados procesos electorales, persecución a opositores y el desmantelamiento de las instituciones democráticas. Desde febrero de 2025, tras una reforma a la Carta Magna, ejerce la gestión del Estado en calidad de copresidente junto a Murillo, centralizando por completo el control político y judicial del país.
