Este domingo el Gobierno de España completó el complejo operativo de desembarco y repatriación de las 153 personas que se encontraban a bordo del crucero MV Hondius en el puerto de Granadilla, Tenerife. El despliegue, que comenzó en horas de la madrugada, estuvo custodiado por más de 320 efectivos de la Guardia Civil y la Policía Nacional, quienes garantizaron un corredor sanitario hermético para evitar cualquier contacto entre los pasajeros y la población local. La operación fue liderada por la Organización Mundial de la Salud, OMS, y contó con la colaboración logística de 23 países, con el objetivo de contener el brote de hantavirus que causó la muerte de tres personas durante la travesía.
Los primeros en abandonar la embarcación fueron los 14 ciudadanos españoles, quienes fueron trasladados bajo estrictas medidas de bioseguridad hacia la base aérea de Torrejón de Ardoz, en Madrid, a bordo de un avión militar. Posteriormente, el resto de los pasajeros, procedentes de naciones como Francia, Reino Unido y Estados Unidos, fueron evacuados en vuelos chárter y militares directamente desde la pista del Aeropuerto Tenerife Sur.
A pesar de la rigurosidad del proceso, se reportaron momentos de tensión debido a la detección de síntomas sospechosos en un pasajero francés durante uno de los vuelos de repatriación, lo que obligó a activar protocolos de seguimiento reforzado en el país de destino. Las autoridades confirmaron que todos los evacuados deberán cumplir ahora con un periodo de cuarentena obligatoria de 42 días en sus respectivos países, bajo la supervisión de sus agencias nacionales de salud.
Tras la salida del último pasajero, el buque MV Hondius inició un proceso de desinfección mediante nebulización hospitalaria antes de retomar su ruta hacia el puerto de Róterdam, en los Países Bajos.
