En su cruda carta de renuncia y con tan solo un mes de desempeño en el cargo de Procurador Regional de Casanare, Juan Pablo García puso de manifiesto que en la sede del organismo de control disciplinario la corrupción es rampante.
Se trata de un documento de cinco páginas dirigido al procurador general de la Nación Fernando Carrillo Flórez y fechado del 19 de enero de 2017, en el que además de renunciar al cargo le presenta un duro análisis de lo que pudo observar tras posesionarse el 19 de diciembre de 2016.
“Desde el momento en que asumí, encontré ciertas anomalías e irregularidades en la Procuraduría Regional Casanare, que pude detectar en mi desempeño como procurador regional, situaciones las cuales evidencio de acuerdo a mi experiencia en temas de corrupción y mi inequívoco criterio sobre la transparencia que las entidades estatales deben tener como gendarme de funcionamiento”, afirma García, para quien debe revisarse de acuerdo al postulado de Carrillo acuñado en la frase “Ser illo no paga”.
Empieza por destacar que el Procurador regional anterior, Luis Ariel Corredor, sí fue separado del cargo, resaltando que ni siquiera se hizo presente en las instalaciones de Yopal para atender la transmisión respectiva.
<
p style=»text-align: justify;»>En adelante, relata una serie de situaciones que dejan en entre dicho a los funcionarios de la regional, lo cual motivaría una serie de indagaciones que ya se estarían poniendo en curso con el envío por parte del Procurador Carrillo de un equipo de cuatro personas, liderados por una funcionaria de planta para adelantar un plan piloto anticorrupción precisamente en este departamento.
