Con la donación recibida a través de la Universidad del Bosque, Colgate y un incontable número de altruistas, el municipio de Paz de Ariporo tuvo la oportunidad de llegar a sectores de vulnerabilidad y pobreza que antes no se habían podido impactar completamente.

El barrio El triángulo es uno de los sectores qué más familias de escasos recursos ha reportado, pero no es el único, y cada vez que se había intentado llegar hasta allí con ayudas, estas resultaban insuficientes. Tanto en alimentos como en ropa, ha sido muy difícil llegar a todos en ese sector del municipio.
La donación es posible gracias a la amistad existente entre la gestora social de Paz de Ariporo, Gloria Leal y el Joven Carlos sigua, un joven pazdeariporeño estudiante de octavo semestre de la Universidad del Bosque. El joven Sigua, conociendo los programas sociales que lidera su universidad y sabiendo de las necesidades de su municipio, comenta con miembros de la administración municipal; entre ellos la alcaldesa Eunice Escobar, quien inmediatamente inició el proceso de solicitud para recibir las donaciones que resultaron ser la más significativa hasta el momento en el municipio.
Carlos sigua se ha caracterizado por sobresalir con su corazón lleno de amor y solidaridad. Su altruismo lo tenía soñando con buscar la manera de colaborar con su gente y la halló a través de esta obra caritativa.
“Este es un cargo para servir, no para figurar. Dios nos pone de quiere que estemos y es un honor servir a través de la labor social” dice Gloria Leal mientras ve como se materializa el sueño por el que ha trabajado.
El primer obstáculo se presentó cuando al revisar el mapa de pobreza y vulnerabilidad existente y que utiliza el Ejército Nacional para identificar los puntos del país que se impactan con estos programas sociales, Paz de Ariporo no figuraba como un municipio pobre en comparación con departamentos como Guajira y Chocó.
En este punto se acentuó el liderazgo de la alcaldesa y su equipo de trabajo que debió demostrar la situación real del municipio, contando con el respaldo del Cabo Díaz quien desde Yopal contribuyó para que se reflejara en sus informes que Casanare no es un departamento tan rico como aparece en los datos nacionales.

Superada la prueba se procedió a identificar los elementos que harían parte de las donaciones, entre ellos Kits de higiene bucal entregados por Colgate a través del programa “Sonrisas brillantes, futuro Brillante”, también ropa, gorras y otros elementos de primera necesidad. Fueron en total 8 toneladas de donaciones que se entregaron durante el fin de semana del 19 y 20 de septiembre. Iniciaron por el Barrio El Triángulo para continuar en La Esperanza, El Merecure y las Veredas Canalete y Gaviotas.
Muy de madrugada ese sábado llegaron representantes de la universidad, Colgate, Ejército Nacional y administración municipal salieron en cinco camionetas para llegar con las donaciones a los barrios que fueron seleccionados por quienes las entregaron.
“La imagen ha quedado para siempre en mi memoria” cuenta la alcaldesa mientras narra que “los niños vieron que la ropa estaba en tan buen estado y era ropa bonita a su gusto, que pidieron repetirse y armarse una muda más” Con su corazón de madre, Eunice sabe lo que significa esa sonrisa en los rostros de los niños cuando reciben lo que esperan, sueñan o necesitan.

En medio de la euforia por lo que significaba esa donación, un niño alza su voz que se oye entre la multitud diciendo: ¡Se adelantó papá Noel! Es Juanito (Nombre cambiado para proteger los derechos del menor) el niño comenta que este año no habían podido estrenar ropa ni recibir juguetes por la situación que se agravó con la llegada “del virus ese”. Sus ojos brillaban, la luz del cielo se opacaba con el infinito brillo de sus enormes ojos azabache que parecían decir mucho más de lo que sus palabras podían expresar, apretaba sus labios como si quisiera llorar, bajó la cabeza, pensó un momento y al alzarla de nuevo expresó desde los más profundo de su corazón el más sincero sentimiento de gratitud “Gracias” y tomando sus juguetes recibidos y las dos pintas que se había armado, giró su cabeza y salió corriendo, aún con sus pies descalzos pero mientras avanzaba, le contaba a sus amiguitos que podían ir, que había para todos y les mostraba la ropa que había conseguido.
El caso de Juanito es solo uno de los miles que se encuentran en Paz de Ariporo. Para ellos, su navidad llegó en septiembre y para quienes participaron de la jornada, su recompensa fue, todas las caritas felices que sonreían tímidamente en medio de las paredes de hojalata y polisombra de sus casas y que ese día una vez más se convertían en refugio de felicidad, amor y abundante solidaridad.
Carlos Sigua, Estudiante Universidad del Bosque.
Eunice Escobar, Alcaldesa de Paz d Ariporo.
