En la vida de cada uno y por supuesto de una nación hay momentos críticos, como el que vivió HAMLET, Príncipe de Dinamarca, quién pronunció esa frase que se convirtió en la más famosa de Shakespeare. En el día a día, en ejercicio de nuestra libertad, frente a acontecimientos cruciales de la vida, debemos tomar determinaciones frente a los dilemas que ella plantea. Por más racionalidad que le metamos a una decisión, alguna pizca de sentimientos tendrá. Por ejemplo, sí cruzamos o no el semáforo en rojo. Sí somos derechos o torcidos. Si nos casamos o no y con quien. Sí estudiamos esta o aquella carrera y por supuesto: Votar sí o no en el plebiscito.
Cada cual tendrá sus personales razones para votar en uno u otro sentido. Ambas posturas son respetables. Los argumentos a favor o en contra son muchos y han ocupado columnas, foros, debates, propagandas, etc. Este domingo se nos preguntará, directamente al pueblo – es decir a los que estamos en ejercicio de nuestros derechos políticos-, acerca de sí aprobamos o no lo acordado entre nuestro Gobierno y las FARC.
Más allá de todo eso, de lo que se trata es darle la mayor legitimidad posible a esos acuerdos. Eso no ha sucedido con los demás logrados en Colombia. Quienes tanto critican, interesadamente olvidan, que en los procesos de dejación de armas adelantados por otros, los hicieron a las espaldas del pueblo y sin tenerse en cuenta todas las objeciones que hoy plantean. El actual Presidente podía continuar en la misma línea que los otros. En lugar de ello, porque así lo quiso y convino con las FARC, nos hizo el pase, tirándonos la pelota, para que seamos nosotros, quienes de manera definitiva decidamos sobre aquellos. No sobra reiterar que el resultado del plebiscito es obligatorio. Si gana el NO, los demás tendrán que respetar esa voluntad y si gana el SÍ, pues debe suceder lo mismo. Así de sencillo.
Por ello invito a votar SÍ o NO. Abstenerse es la peor decisión, porque otros decidirán por usted y todos en coro les recordaremos el día de mañana: “Compita, comadre, de que se quejan, sus mercedes, si ni fa ni fu, ni fu, ni fa. ”. Será un día histórico, madruguemos, votemos en familia los que podamos hacerlo, motivemos a otros a hacerlo, tomémonos fotos y “selfies”, subámoslos a la red, guardémoslos como un preciado recuerdo y testimonio que no fuimos indiferentes frente a la suerte de la patria.
Mi familia que fue víctima de las FARC; a mí a quien las ACC , me colocaron una granada debajo de mi vehículo y me desplazaron dos años y medio, gracias a los chismes de renegados e infiltrados, tenemos múltiples reparos al Acuerdo; además coincidimos con lo dicho por JOHN CARLIN cuando expresó: votar SI es traicionar a los muertos, votar NO es traicionar a los vivos; preferimos lo primero, por eso pensando en el futuro de todos votaremos por el SÍ. Mi mamá lo hará en Tunja , volverá a votar como lo hizo en el primer plebiscito del año 1957, así casi 60 años. El Gobierno de Rojas Pinilla había aprobado el voto femenino y era la primera vez que ellas lo hacían. Allí se consintió el Frente Nacional, como fórmula para superar, la guerra civil entre liberales y conservadores, repartiéndose el poder alternadamente, durante cuatro periodos presidenciales, pero marginándose otras manifestaciones políticas. Eso fue lo que dio origen a guerrillas como las FARC y el ELN.
Para terminar: Para mí, la pelea del Ex no es con el actual Pre, es con la historia, que no será nada indulgente con él. A aquel lo elegimos para la guerra y en ese aspecto lo hizo bien. Pretender que él lograría la paz es una ingenuidad, porque el enemigo que también es nacido en Colombia, jamás se lo permitiría. El hoy Presidente tiene la posibilidad de pasar a la historia, como el que sí la pudo conseguir, después muchísimos años de guerra, sin necesidad de aniquilar al enemigo, que por tanto es hermano. De pronto hasta el Nobel lo obtiene también; merecido lo tendría, pues apostó todo su capital político a alcanzarla. To be or not to be, that´s the questión.
Con esta columna cumplo tres años de contar con la benevolencia de la audiencia y el apoyo de las directivas de esta emisora. Al Dr. Jairo y su señora María Violeta, expreso mi agradecimiento, lo mismo que a las Marticas , Cesar, Giovanni, Gato y Jo han; gracias igualmente por su paciencia.
