La bancada de 47 congresistas electos del Centro Democrático, bajo la dirección de Gabriel Vallejo, oficializó su postura como partido de gobierno de cara al periodo legislativo que inicia el próximo 20 de julio. El anuncio se realizó de manera anticipada a la posesión del nuevo Congreso y sin que medie una invitación formal de coalición por parte del mandatario electo, Abelardo de la Espriella. La colectividad argumentó coincidencias programáticas esenciales para respaldar la gestión que asumirá funciones el 7 de agosto.
El partido busca liderar la designación de compromisarios en ambas cámaras para consolidar una bancada mayoritaria con otras fuerzas políticas. La agenda legislativa propuesta se centrará en cuatro ejes: fortalecer la seguridad ciudadana, reformar el sistema de salud, reajustar los avalúos del impuesto predial con base en la productividad y modificar la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) para otorgar seguridad jurídica a los miembros de la Fuerza Pública. Esta última propuesta contrasta parcialmente con la bandera del presidente electo, quien ha planteado de manera directa la supresión definitiva de dicho tribunal.
La declaración de apoyo institucional coincide con un fuerte enfrentamiento público entre el expresidente Álvaro Uribe Vélez y Carlos Suárez, estratega y asesor de confianza de De la Espriella. Uribe acusó formalmente a Suárez de haber coordinado en el pasado acercamientos de los congresistas Iván Cepeda y la fallecida Piedad Córdoba con exparamilitares extraditados para obtener testimonios en su contra, calificándolo de «bandido» y de ejercer «marketing político sucio». Por su parte, Suárez desestimó las acusaciones en redes sociales refiriéndose al exmandatario bajo el término de «fósil».
La adscripción del Centro Democrático resulta estratégica para la gobernabilidad del nuevo Ejecutivo. El movimiento político propio del presidente electo, Salvación Nacional, cuenta únicamente con cuatro curules en el Senado y una en la Cámara de Representantes. Con la incorporación formal del uribismo, y a la espera de las definiciones de los partidos tradicionales, la base de apoyo inicial del nuevo gobierno se estima en 21 senadores y 31 representantes a la Cámara.
