El Senado de los Estados Unidos aprobó una resolución que ordena la retirada de las fuerzas militares de ese país del conflicto con Irán. La medida, que ya había recibido el visto bueno de la Cámara de Representantes, representa un fuerte cuestionamiento político a la gestión del presidente Donald Trump, aunque al tratarse de una «resolución concurrente» carece de fuerza de ley y no llegará a su despacho para ser promulgada.
La votación, que cerró con 50 votos a favor y 48 en contra, refleja la división y el intento del poder legislativo por recuperar el control constitucional sobre las declaraciones de guerra. El debate se centra en los plazos legales, ya que la oposición demócrata argumenta que el mandatario ignoró el límite de 60 días establecido para obtener el aval del Congreso tras el inicio de las hostilidades.
Mientras la Casa Blanca sostiene que la fase principal del conflicto concluyó tras el cese al fuego, los legisladores aseguran que el despliegue de tropas continúa activo y que la intervención militar no debió iniciarse. Por su parte, la administración defiende las operaciones argumentando que las acciones desplegadas neutralizaron de forma directa la capacidad del gobierno iraní para consolidar un programa de armas nucleares.
