La tranquilidad de los usuarios de cajeros automáticos en Maní se encuentra en entredicho tras una serie de hurtos registrados en los últimos meses, que ya dejan al menos ocho víctimas y evidencian un posible patrón delictivo en puntos específicos del municipio.
Las denuncias involucran cajeros de entidades como el Banco Agrario de Colombia y BBVA, donde los afectados aseguran haber sido víctimas de engaños, intimidación y fallas en la respuesta ante los reportes de fraude.
Uno de los casos ocurrió el 24 de agosto de 2025, cuando una usuaria fue intimidada por un desconocido en un cajero del Banco Agrario. Según su testimonio, el hombre la obligó a insertar su tarjeta y digitar la clave, tras lo cual huyó con el plástico. Minutos después, se registraron retiros y compras no autorizadas por un total de 14 millones 940 mil pesos, incluyendo transacciones en cajeros de Servibanca y en un establecimiento comercial en Yopal.
La víctima aseguró haber reportado el hecho de inmediato; sin embargo, las operaciones fraudulentas continuaron incluso después de la notificación. El banco reconoció que el bloqueo definitivo de la cuenta se realizó cerca de una hora después del aviso, pero negó el reintegro del dinero.
Otro caso reciente, ocurrido el 7 de abril de 2026, afectó a una adulta mayor pensionada. Su hijo, quien acudió al cajero en su representación, habría sido víctima de un presunto cambiazo de tarjeta. De acuerdo con la denuncia, un individuo utilizó una sustancia para desorientarlo y lograr que digitara la clave. Posteriormente, se realizaron retiros no autorizados por 2 millones 500 mil pesos.
Ambos casos, actualmente en conocimiento de la Fiscalía General de la Nación y de la Sijín de la Policía Nacional de Colombia, evidencian un posible modus operandi: delincuentes que actúan en los mismos puntos, con aparente facilidad para evadir controles, y víctimas que cuestionan la falta de reacción oportuna por parte de las entidades financieras.
Los afectados han solicitado mayor presencia de vigilancia en los cajeros, acceso a los videos de seguridad y medidas efectivas que garanticen la protección de los usuarios, especialmente en días de pago.
La preocupación aumenta en zonas rurales del municipio, donde muchos ciudadanos se desplazan tras retirar dinero y no reciben a tiempo las alertas bancarias debido a la baja cobertura de señal móvil, lo que facilita la consumación de los fraudes.
La situación ha encendido las alarmas en Maní, mientras la comunidad exige acciones concretas de las autoridades y de las entidades bancarias para frenar esta ola de hurtos y evitar que más personas resulten afectadas.
