El presidente electo, Abelardo de la Espriella, anunció a través de un mensaje en sus redes sociales el cierre de 14 embajadas y 15 consulados colombianos, argumentando que se trata de misiones costosas que no generan resultados concretos. Las embajadas que cesarán operaciones son las de Argelia, Azerbaiyán, Barbados, Cuba, Chequia, Etiopía, Ghana, Haití, Hungría, Malasia, Nicaragua, Rumania, Senegal y Sudáfrica. Cinco de estas sedes —Rumania, Haití, Etiopía, Barbados y Senegal— habían sido abiertas durante la presente administración.
En el marco de esta decisión, De la Espriella confirmó la ruptura formal de relaciones diplomáticas con los gobiernos de Cuba y Nicaragua, señalando que en su mandato no mantendrá vínculos con dictaduras, en un contexto marcado por la reciente suspensión de las elecciones presenciales de 2027 en territorio nicaragüense por parte del régimen de Daniel Ortega. Asimismo, la reestructuración descarta la apertura de una sede diplomática en Palestina y contempla el traslado de la embajada de Colombia en Israel de Tel Aviv a Jerusalén.
El plan contempla además la fusión de representaciones en países que albergan sedes de Naciones Unidas, de modo que un solo embajador asuma ambas delegaciones. Entre los casos confirmados están Italia, cuya sede absorbe la representación ante la FAO, y Francia, que asumirá las funciones ante la Unesco. Respecto a los consulados, el presidente electo anticipó la clausura de alrededor de 14 de las 111 oficinas consulares que Colombia mantiene actualmente en el mundo, para destinar los recursos del erario hacia sectores como seguridad, salud, educación e infraestructura.
Las estimaciones preliminares sobre el impacto económico del anuncio señalan que la medida representaría un ahorro menor al 1 % dentro del gasto general del servicio exterior, el cual equivale al 0,35 % del Presupuesto General de la Nación, situado en 1,9 billones de pesos para el presente año. Esta reestructuración diplomática evoca las medidas implementadas hace 24 años durante el primer mandato de Álvaro Uribe, cuando se cerraron 12 embajadas y nueve consulados, sedes que posteriormente fueron reabiertas y reorganizadas durante la administración de Juan Manuel Santos.
