El aumento poblacional de esta plaga, podría afectar considerablemente la producción Agropecuaria la Orinoquía
Casanare es uno de los Departamentos de Colombia más grandes en extensión (44.490 km², 3.9% del territorio nacional), con una parte importante de la Orinoquía (17.6%). En donde la principal fuente de economía es la ganadería, y la agricultura, pero hoy se ve en amenaza con la aparición de miles de langostas que tienen en grandes aprietos a ganaderos y agricultores.
Sabemos que la langosta llanera ha estado desde hace mucho tiempo en los departamentos de Meta, Vichada y Casanare, así como también en área de Guaviare Caquetá y Arauca.
Desde 1994 la langosta llanera Rhammatocerus schistocercoides Rehn ha estado presente, y desde entonces ha venido ocasionando daños en gran escala, esta plaga sin duda alguna es una amenaza latente para los llanos orientales y su economía, pues su alimentación está basada en pastos nativos como la guaratara (Axonopus purpusi), paja carretera, (Paratheria próstata), pasto negro Hymeneachnermplexicaulis),y así como también pone en su cadena alimentaria el arroz, sorgo, maíz, caña panelera.
Lo más sorprendente es que ya hay estudios en donde se ha logrado analizar el comportamiento y ciclo reproductivo de esta plaga, y aun no se tiene claro como controlar los daños que generan.
Estudios en los cuales hacen referencia entre producción y la maduración de huevos la cual ocurre a finales de la época seca, del mes de febrero. La cópula y colocación de huevos dentro del suelo las realiza al inicio de las épocas de lluvias, finales de febrero y durante el mes de marzo.
A principios de abril aparecen las primeras poblaciones de ninfas; estado que se desarrolla durante la época de lluvias, hasta alcanzar el estado adulto, finales de agosto y principios de septiembre. (Corpoica)
Pero el control natural lo están realizando las aves de rapiña, como águilas, gavilanes y carracos; garzas y alcaravanes, estos depredadores naturales se han visto afectados por factores climáticos y antrópicos. Esto representa un aumento exponencial en la población de las langostas al disminuir la presencia de sus controladores biológicos.
Esto sumado al aumento de áreas destinas a monocultivos y ganaderías extensivas lo cual crean un ambiente propicio para la alimentación y el desarrollo reproductivo de la langosta llanera.
El aumento poblacional de esta plaga, podría afectar considerablemente la producción ganadera, y como si se tratara de una cadena de problemáticas para los productores de Casanare, la falta de un frigorífico que cumpla con las normas de los mercados internacionales, una pandemia inesperada, y ahora una plaga incontrolable.
Por otra parte la producción de arroz, en Casanare puede verse afectada ya que contamos con más de 104.804 hectáreas, aproximadamente) de área destinada al cultivo de arroz, sabemos que langosta llanera, tiene una alta preferencia por este cultivo y pueden llegar a desaparecerlo hasta en un 96%, la llegada de las langostas pone en alerta nuevamente nuestra economía y seguridad alimentaria.
Según Uvarov, el especialista más famoso en acrídidos, “el sobrepastoreo, la sobreexplotación agrícola y las quemas continuas han eliminado en vastas zonas las formaciones vegetales originales convirtiendo los bosques en terrenos abiertos donde la langosta ha podido despertarse con gran facilidad y desarrollar poblaciones peligrosas” (Ciencias)
El panorama es muy preocupante y aunque parece increíble como un insecto con comportamientos gregario pueda ser una amenaza para todo un territorio, expertos se atreven a catalogar que esta plaga es el proceso de deforestación más acelerado que se da en el país.
La alerta esta puesta y la solución en espera, y aunque se escuchan rumores de pobladores en el Vichada en donde aluden haber encontrado una posible solución y como de no creer: aseguran que el sonar de las tapas de las ollas, ahuyentan las bandas de langostas, es tanto como decir que debemos de prepararnos para una posible guerra por acrídidos, pues la langosta llanera está entrando en nuestros territorios y dejando a su paso posibles pérdidas y desolación.
Leonela Cubides
Ingeniera Agroforestal
