La economía local requiere medidas desde la administración pública y la empresa privada para superar la crisis monetaria generada en 2014 y profundizada en mayor magnitud en 2020.
Casanare, el Llano como región y en general la nación colombiana, entró en recesión monetaria como consecuencia de la caída de los precios del petróleo de 110 a piso de hasta 30 dólares frenando la economía y el giro ordinario de los negocios por pérdida de ingresos.
Desde 2014, se evidenció a personas jurídicas y naturales con créditos en época de bonanza y periodos de pagos en recesión económica, lo que llevó al cierre de establecimientos de comercio, oferta de locales y algunos trasteos fuera de la región buscando superar la crisis financiera.
Luego vino un periodo que se puede denominar como de reacomodamiento de la economía y readaptación a nuevos presupuestos, priorización de gastos, renegociación de créditos y pagos de deudas para soportar la falta de ingresos.
Cuando se avizoraba el reacomodamiento monetario y el ritmo normal de los negocios e ingresos, sobrevino tal vez, el mayor golpe a la sociedad y a la economía a comienzos de 2020, generando una nueva recesión financiera, agravada por el aislamiento social para contener la pandemia coronavirus covid-19, que fue como haberle exprimido un limón a la herida.
Lo anterior, requiere de diálogo y reflexión entre el gobierno departamental, los municipios, los bancos, los gremios, la cámara de comercio, las universidades, el SENA, Sindicatos y en general, todos los medios de producción de la región para superar la crisis y plantear los mecanismos de reactivación económica en post pandemia; teniendo en cuenta que el virus recesor deja entrever periodos de rebrotes y nuevos confinamientos, mientras llega la vacuna.
El diálogo y la reflexión intersectorial, puede ser el mecanismo idóneo para plantear escenarios de reactivación y estabilización de la economía, el cuidado de la salud mental, el control del orden público, el manejo adecuado de la migración venezolana, la generación y sostenibilidad del empleo, y por qué no decirlo, acudir a la ley de quiebra para salvar empresas y personas y así bajar la judicialización por ejecuciones crediticias en mora.
Entre tanto, no puede perderse de vista, que hay sectores de la economía y la producción que no fueron impactados tan negativamente como la ganadería, la producción de arroz, el sistema bancario, entre otros, en medio de las deficiencias de conectividad.
Pedro Nel Pinzón G.
