La candidata presidencial por el Centro Democrático, Paloma Valencia, presentó formalmente su programa de gobierno, un documento de 19 páginas que contiene 111 propuestas enfocadas en la resolución de lo que su campaña denomina las «cinco bombas de tiempo» del país. Según explicó la aspirante, este plan fue construido de manera conjunta con los miembros de su coalición y bajo la orientación técnica de expertos programáticos. La hoja de ruta abarca desde la modernización de las Fuerzas Armadas hasta reformas en el sistema de salud, la gestión de la crisis energética y estrategias para combatir la corrupción mediante el uso de tecnologías de punta.
En el eje de seguridad y justicia, la propuesta de Valencia plantea la militarización estratégica de las vías nacionales y la reactivación de la sustitución forzosa de cultivos ilícitos. El programa también busca fortalecer el sistema penal con un enfoque de «cárcel para los corruptos», aunque destaca la ausencia de menciones a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), uno de los puntos históricamente críticos para su colectividad. Respecto al sistema de salud, la campaña proyecta una inyección inmediata de 9 billones de pesos destinados a saldar deudas acumuladas y asegurar el suministro de medicamentos, complementado con el uso de telemedicina para zonas rurales.
En materia económica y energética, el plan propone un giro hacia el impulso de la explotación de combustibles fósiles y la implementación del ‘fracking’. La candidata busca elevar el crecimiento del PIB al 5% anual y atraer inversiones extranjeras por 2.000 millones de dólares, además de explorar la posibilidad de que el Banco de la República adquiera oro producido en el país. En cuanto a la lucha contra la corrupción, Valencia apuesta por la digitalización del Estado, sugiriendo el uso de Inteligencia Artificial y tecnología blockchain en la contratación pública para permitir un control de datos y alertas en tiempo real.
Con la presentación de este documento, la campaña uribista busca consolidar su base programática frente a los retos de confianza institucional y reactivación económica que enfrenta la nación. El programa también incluye una estrategia de refinanciación de la deuda pública con apoyo internacional y el fortalecimiento del gobierno corporativo de Ecopetrol. Analistas políticos observan en este plan una ratificación de las posturas tradicionales del sector sobre la seguridad y el extractivismo, combinadas con una agenda de modernización tecnológica que será clave en los próximos debates presidenciales.
