El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se pronunció sobre el debate global acerca de los riesgos de la superinteligencia artificial, rechazando las propuestas de implementar regulaciones a las grandes empresas tecnológicas. A través de un mensaje publicado en su red social Truth Social, el mandatario afirmó que la única salvaguarda necesaria ante esta tecnología es contar con la gestión de un presidente fuerte e inteligente. En su declaración, Trump criticó directamente a los dirigentes y empresarios que solicitan medidas de seguridad, señalando de manera específica a Dario Amodei, fundador de la firma Anthropic, y afirmando que su administración ha frenado posibles malas prácticas en el sector.
La postura del Ejecutivo estadounidense se enmarca en la competencia estratégica con China por la supremacía tecnológica, ámbito que el mandatario considera prioritario por encima del control de recursos naturales, minerales y petróleo. Según la tesis planteada por Trump, las críticas y restricciones dirigidas a las compañías estadounidenses dedicadas al desarrollo de inteligencia artificial —como Anthropic, OpenAI, Google y Meta— benefician de forma al gobierno chino, calificando la ola de cuestionamientos como una conspiración contra la industria nacional y sus centros de datos.
El pronunciamiento presidencial contrasta con la declaración conjunta firmada el sábado por empresarios del sector tecnológico como Sam Altman, director de OpenAI; Elon Musk, desarrollador de Grok; y el propio Dario Amodei. Los directivos coincidieron en la necesidad de reducir la velocidad en el desarrollo de la inteligencia artificial ante la posibilidad de perder el control de los sistemas, postura motivada tras una semana de discusiones generadas por las advertencias de Jacob Coxon, excolaborador de Anthropic y OpenAI, quien señaló potenciales riesgos de aniquilación humana en el lapso de una década.
Las advertencias sobre los riesgos de esta tecnología cuentan con antecedentes planteados por investigadores y expertos, entre ellos el Premio Nobel de Física Geoffrey Hinton, quienes han evaluado probabilidades de hasta un 10% de que una superinteligencia supere las capacidades humanas. Pese a las alertas sobre usos en hipervigilancia, seguridad y relaciones humanas, los reportes del sector señalan que de los 200 billones de dólares que las grandes empresas invierten anualmente en el desarrollo de la inteligencia artificial, únicamente el 1% se destina a la investigación en seguridad de la misma tecnología.
