El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió el proceder de las autoridades migratorias. A través de su red social, Truth Social, el mandatario afirmó que la delincuencia en el país ha disminuido a mínimos históricos y elogió el desempeño de la agencia afirmando que «están haciendo un gran trabajo».
La declaración de Trump contrasta con las revelaciones del propio Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que confirmó que Durán no era el objetivo del procedimiento y que el joven contaba con su documentación de trabajo y número de seguro social en regla. Además, trascendió que el oficial que disparó llevaba apenas unos días vinculado a la institución. Pese a la controversia y a que el DHS había congelado temporalmente las detenciones de tráfico tras los decesos de Durán en Maine y del mexicano Lorenzo Salgado en Texas, el presidente estadounidense ordenó retomar de inmediato estos controles viales.
Mientras en Washington la congresista republicana María Elvira Salazar abrió una audiencia bipartidista admitiendo que Durán «no debería estar muerto» —sesión reportada por el periodista Juan Camilo Merlano para Noticias Caracol—, el presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha guardado silencio durante las últimas 48 horas. Esta postura ha sido imitada por su círculo cercano, incluido su vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, quien se encuentra de gira en Estados Unidos reuniéndose con el secretario de Estado, Marco Rubio, y el canciller designado, Omar Bula, quien se reunió recientemente con el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, sin emitir hasta el momento pronunciamiento alguno sobre el caso del connacional fallecido.
