Estados Unidos reanudó las operaciones militares contra posiciones en Irán y reactivó las sanciones financieras a su comercialización de crudo, tras reportarse agresiones contra tres buques comerciales en el estrecho de Ormuz. El Mando Central de los Estados Unidos (Centcom) confirmó a través de canales oficiales que los bombardeos constituyen una respuesta directa a los incidentes que afectaron el tránsito por esta vía marítima estratégica, comprometiendo, entre otros, a un buque de bandera catarí encargado del transporte de gas natural licuado. El repunte de la actividad militar ocurre en un escenario complejo, coincidiendo con el desarrollo de conversaciones diplomáticas orientadas a pactar la finalización de las hostilidades en la región de Oriente Medio.
La ofensiva armada se ejecutó horas después de que el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos revocara una exención temporal sobre las sanciones al petróleo iraní que había sido otorgada a mediados de junio. Dicha medida de flexibilización permitía inicialmente a la República Islámica la producción, venta y distribución de petróleo crudo y derivados hasta el próximo 21 de agosto; sin embargo, funcionarios gubernamentales estadounidenses justificaron la suspensión anticipada argumentando que las acciones de interferencia naviera en el estrecho resultan inaceptables y conllevan consecuencias inmediatas.
Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán rechazó los bombardeos y la reimposición de las restricciones económicas, acusando formalmente a la administración de Washington de quebrantar de manera reiterada el memorando de entendimiento vigente entre ambas naciones. La cancillería iraní advirtió sobre la adopción de contramedidas y represalias decisivas en resguardo de su soberanía, lo que eleva la incertidumbre global sobre la estabilidad del suministro energético y la continuidad de los canales de mediación internacional en la zona.
