La jornada inaugural de la Copa Mundial de Fútbol en Ciudad de México estuvo marcada por una profunda dualidad entre la celebración deportiva al interior del Estadio Azteca y las intensas manifestaciones sociales en sus alrededores. Mientras la Selección de México debutaba con una victoria de dos goles por cero frente a su similar de Sudáfrica ante más de 80.000 espectadores, diversos colectivos ciudadanos se movilizaron en los exteriores del recinto para hacer públicas sus demandas ante la atención de la prensa internacional. La presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, no se hizo presente en la ceremonia de apertura ni en las graderías durante el desarrollo del encuentro deportivo.
Las movilizaciones civiles, que integraron a docentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, colectivos de madres buscadoras de personas desaparecidas y agrupaciones sindicales, derivaron en incidentes en los filtros de seguridad periféricos del escenario. El punto crítico de los disturbios se localizó en la Puerta 8 y sobre la Avenida del Imán a las 13:00 horas locales, momento exacto en el que se dio inicio formal al partido de fútbol. En ese sector, un grupo aproximado de 200 personas pertenecientes al denominado bloque negro rompió los perímetros de contención arrojando piedras, botellas y objetos inflamables contra los agentes de seguridad.
La actuación de la Fuerza Pública para disolver los desórdenes incluyó el uso de gases lacrimógenos en las inmediaciones de los establecimientos comerciales y patrullas que sufrieron afectaciones materiales a manos de manifestantes armados con bates y palos. La Secretaría de Seguridad Ciudadana de la capital mexicana informó que los operativos se ciñeron a los protocolos institucionales de derechos humanos y reportó la detención temporal de una mujer de 28 años, quien recuperó su libertad horas después. No obstante, reporteros del medio local Animal Político registraron incidentes donde uniformados retuvieron provisionalmente a civiles lesionados con el fin de intercambiarlos por equipos de protección y escudos que les habían sido retirados durante las refriegas.
